Si nos llevamos de una definición simple del concepto “Clase Política”, podríamos decir que son un grupo o grupos de la sociedad que involucra desde los más altos en un gobierno hasta el menor que participe en el accionar político y decisorio. Unos 165 años desde que existimos como republica hasta hoy siempre han existido grupos económicos disputándose los beneficios de tener el poder político.Tenemos muchos partidos políticos pero siempre una polaridad entre dos, los pequeños aparecen y desaparecen como ventorrillos (bodegas, pulperías, etc.) y de dirigentes y líderes que se venden al mejor postor. Hace poco salimos de un caudillaje tripartito con Joaquín Balaguer, Juan Bosch y Peña Gómez, que duró alrededor de 30 años antes de este periodo, una dictadura de 31 años; pero anterior a la dictadura, hacendados y caudillos campesinos se disputaban el poder político; todo se circunscribía a intereses particulares sin nada de conceptos ni ideologías que conforman los partidos como tal.
Si bien es cierto que hay políticos que tienen herencia política, hijos de políticos o familia cercana de políticos importantes, son la minoría o muy pocos, podemos citar en la actualidad a Pelegrín Castillo, Minou Tavares Mirabal, y quizás uno que otro, estos tienen una característica distinta a la mayoría, y es que teniendo este abolengo político tienen más cuidado en su accionar, cuidando las formas porque tienen un nombre y una historia que cuidar, por eso la prudencia y profundidad de sus actos.
Los actuales líderes siguen la misma trayectoria del trío de caudillos imposibilitando el relevo generacional y la movilidad intrapartidaria, nos quieren obligar a verles siempre y nos vienen con la misma retorica de hace casi medio siglo, donde no han podido librarnos de los problemas básicos esenciales como el eléctrico, el suministro de agua, transporte público entre otros en casi 60 años de una “democracia”.
La clase dirigencial de los partidos en su mayoría tienen un origen generalmente humilde, que procuran en el ejercicio político escalar socialmente, cambiar el estilo de vida, despreocupándose a medida en que evolucionan el fortalecer el sistema político, comenzando con los partidos mismos.
La clase dirigencial de los partidos en su mayoría tienen un origen generalmente humilde, que procuran en el ejercicio político escalar socialmente, cambiar el estilo de vida, despreocupándose a medida en que evolucionan el fortalecer el sistema político, comenzando con los partidos mismos.
Muchos dicen que tenemos una Clase Política, pero creo que es una Claque en vez de clase, grupúsculos revestidos de líderes comunitarios, de zonas o nacionales sin un concepto claro de su papel ante la sociedad.
Este país es tan sano, tan bueno, que eleva a las cumbres del poder a gente sin averiguarle su intención, su pedigrí, su perfil político, es como el llamado Sueño Americano que convierte a mendigos en príncipes. Muchos de ellos hipócritas que utilizan a la gente para escalar, que cuando van subiendo de nivel les molesta sus vecinos y no quieren saber de ellos cuando llegan a sus metas, sufren de amnesia selectiva.
Cuando haya políticos que sean buscados por el empresariado para consultar y tomar decisiones unificadas y no que el empresariado los trate como muchachos de mandado, los grupos religiosos, por gremios profesionales y sean creíbles por estas variopintas agrupaciones, entonces podríamos decir que tenemos una clase política.
