Quienes me conocen saben que amo al
pueblo norteamericano, pues al igual que yo, muchos nos criamos viendo sus
series de televisión, sus películas, su música, sus políticos y héroes
verdaderos y ficticios.
Es mi primer escrito luego de que mi
inspiración de vida y política (mi madre) subiera a Dios Padre.
Ella al igual que yo criticaría
estos acontecimientos que vemos del Embajador de Estados Unidos en nuestro país
está provocando, lo que me ha llevado a pensar, luego de ver varios estados
norteamericanos aprobando el matrimonio gay y su nombramiento en este país del
embajador, luce…… parece ser una política de Estado. O él es embajador, o es
activista. Si embajador que actúe como embajador, si activista, que deje de ser
embajador y continúe su activismo, pero no en este país.
Esto me ha provocado cierta
tristeza al ver que el símbolo del águila calva, de poder, de gloria nacional y
hasta hemisférica, ha decaído, han cambiado el águila calva por un travesti
emplumado en carnaval. Esto provoca que los enemigos antiguos y nuevos de los Estados
Unidos le pierdan el respeto y que al igual que los antiguos imperios – con esas
mismas costumbres -, marque su decadencia y su posible y segura, de seguir así……
desaparición.
He podido ver con el tempo que los demócratas
se han pasado de liberales y los republicanos han cambiado su conservadurismo
por un acumulo indecente de riquezas de sus representantes con sus empresas,
propias y conexas.
Desde que sacaron en los 60 la
biblia de las escuelas el deterioro es exponencialmente grave. Me da vergüenza ajena
cuando un militar estadounidense – casi el prototipo de Rambo – es cuestionado de
si es Jhon o Johanny, Muralla o Mirella, lo que debilita y avergüenza a los
verdaderos soldados. Por eso creo están prefiriendo usar drones y aparatos y
menos personas por vergüenza.
