Algunos le decían lengua de Mouser, quizás porque se enfrentó con armas a quienes pisaron suelo patrio. Eso sí fue él, un patriota, uno que no le paso factura al país por ofrecer su vida por el país, vida que llenó de vida, de risa, de lágrimas, de esperanza, de una filantropía inspirada por la satisfacción de ver a la gente feliz.
De jovencito tuvo que irse del país por la tiranía a Colombia donde paso trabajo y tuvo que vender pollo y ayudar a su familia, pero siempre con su mente aquí. Creo que una de sus grandes frustraciones fue no ver al país como siempre soñó, un país donde las instituciones funcionen, donde las tarjetitas y las queridas no manden, donde el ciudadano respete, no por miedo sino por civismo. Donde un presidente no se crea Dios bajado de los cielos, donde el desorden no sea la norma sino la excepción.
Aprendí a admirarlo desde pequeño una vez que lo vi con Yaqui Núñez un 27 de febrero en el malecón y me dio la mano saludándome con su gran sonrisa.
Siempre lo escuchaba hablar de la preparación, de estudiar, de hecho estudié Relaciones Internacionales en parte inspirado por él, por eso no creo que hayan quienes por falta de una figura paterna al lado se vuelvan afeminados o socialmente débiles, si uno toma patrones a seguir uno se fortalece, él y los padres de mis amigos fueron patrones a seguir. Ya adulto y terminando la universidad en una conferencia en la universidad católica lo detuve y saludé nuevamente y le desee bendiciones y le dije que él estaba en una lista de padres postizos y se le aguaron los ojos. Allí su sobrina Angie nos hacia los cuentos de su multifacético tío y lo aprendí a valorar más. Siempre me pregunté cómo un hombre que se enfrentó a una dictadura, que estuvo en prisión luego a una invasión y a tantas amenazas de gente intolerante podía ser tan sensible?
Su pasión era ayudar, quizás no quería que nadie pasara por los malos momentos que pasó, siempre fue cristiano, lo que pasa es que él no lo sabía, solo le faltaba formalizar su relación con el padre y gracias a él años atrás los hizo por influencia de Felipe Polanco. Los niños y los ancianos eran su debilidad. Nunca le gustó involucrarse en política porque decía que eran muy traicioneros…. cuanta verdad, que era más fácil creer en el tigüere del barrio y no en un político, que si bien ambos eran tigüeres el del barrio era más confiable.
Gente así no es común, quizás tuviera su geniecito y debilidades como un humano cualquiera pero el espacio que deja solo él lo puede llenar humanamente hablando, pero estoy seguro que al llegar al cielo me lo imagino diciendo: “Papá….. si yo me imagino que esto es tan lindo me muero antes” sacándole una sonrisa al mismo Dios.
Ya descansas en paz, que Dios te bendiga Freddy Rinaldo Beras Goico


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