martes, febrero 05, 2008

NO TODA LA CULPA ES DE ELLOS

Que cuota de culpa les toca y cuanta a nosotros? Si vemos la ligereza de evadir los problemas que tenemos como Caribeños al fin, que cada fin de semana “Hay que votar el Stress”, “Hay que gozar” “Eto’ ta” duro” y necesitamos “disipar”.

En el mundo, otros países tienen situaciones similares, mejores y peores que la nuestra, pero no he visto un país, que le fascine “Gozar” tanto. Por un lado es bueno, porque el trabajo debe tener su recompensa, pero comedido, no con tanta frecuencia, porque lo que nos ganamos lo gastamos en pachanga y en irresponsabilidades, irresponsabilidades como las de dejar embarazada a alguna muchachona de las que hacen “coro” en alguna de esas salidas. Esto es muy conocido en las clases de bajos recursos o en personas de bajos escrúpulos, donde este episodio se repite con demasiada frecuencia y hasta varias veces en la misma persona, donde esas irresponsabilidades llegan a repetirse en 4 y 5 hijos, y quizás raro, del mismo padre, y como las mujeres de chercha no se toman en serio, se multiplican estas actitudes. Hijos criados sin un núcleo familiar solido, sin lo más mínimo de educación ni valores. Donde lo único que aprenden es lo mismo que vieron y supieron de ellos en su niñez, siguen multiplicando la irresponsabilidad. Posteriormente nos encontramos con una gran cantidad de delincuentes, de jóvenes sin valores y con un alto desprecio a la sociedad, fruto de lo anteriormente dicho.

Hay que entender que esa misma condición de pobreza, no da licencia de hacer y deshacer, esa misma condición es la que nos debe impulsar a salir de ella, tanto material, como espiritualmente.

Debemos ver, antes de echar la culpa a los demás, cuanta es nuestra como conglomerado o como individuo, recordando, que la suma de la individualidad conforma la sociedad. Al momento de elegir a los que administran lo nuestro, debemos ver las cualidades como seres humanos y profesionales, porque ellos son tan malos, tanto como lo dejemos ser. Mejoremos ahora, para no quejarnos luego. Voto de Conciencia.