Puede una persona ejercer lo académicamente aprendido todo el tiempo en sus relaciones interpersonales?.
De este razonamiento extraemos los siguiente: hay personas que son excelentes profesionales pero pésimas como compañeros de labores. Son muy dedicados, quisquillosos en la ejecución de su trabajo, en cierto grado perfeccionistas, llegan a un punto que no respetan los límites de tiempo y exigen lo mismo a los demás, - un muy buen gerente me dijo una vez "si tu no puedes en 8 horas hacer tu trabajo, o eres muy bruto, tu desempeño no está adecuado a las normas o hay que re-evaluar el esquema de trabajo" - sin importar ni respetar espacios ajenos.
Estos son los llamados “institucionalizados”, que están en los sitios y creen que ellos son la institución. Le han dedicado tanto tiempo al trabajo, que no se sienten gente si no es ahí, que fuera del trabajo son gente común y corriente, pero dentro son Don o Doña Fulana, creen que sin ellos la institución desaparece. Son intolerantes, no soportan que alguien difiera de ellos con métodos nuevos o formas distintas de hacer las cosas que suponen ser beneficiosas al trabajo rutinario, por lo general se vuelven una retranca al desarrollo de la misma institución, porque trabajan tanto que no tienen tiempo para ponerse al día con los nuevos métodos de hacer las cosas, avasallan y rechazan a los innovadores – un miedo oculto a ser desplazados, sobre todo si saben que hay gente con más preparación a su alrededor – abandonan la familia, a menos que a sus parejas no les importen porque tienen otros intereses, estas no se menten en eso porque les beneficia, no se dan cuenta cuando los hijos crecen y cuáles son sus gustos, que tienen en su mente o con quienes se juntan, porque no comparten con ellos, no le dedican tiempo ni disfrutan de sus parientes cercanos o quizas estas familias prefieran su distancia porque son insoportables hasta en su propia casa, pero siempre llega un momento en que quisieran acercarse, pero no han decidido hacerlo, porque el trabajo para ellos es lo primero, quizas para ocupar la mente y no escuchar la conciencia.
Estos son los llamados “institucionalizados”, que están en los sitios y creen que ellos son la institución. Le han dedicado tanto tiempo al trabajo, que no se sienten gente si no es ahí, que fuera del trabajo son gente común y corriente, pero dentro son Don o Doña Fulana, creen que sin ellos la institución desaparece. Son intolerantes, no soportan que alguien difiera de ellos con métodos nuevos o formas distintas de hacer las cosas que suponen ser beneficiosas al trabajo rutinario, por lo general se vuelven una retranca al desarrollo de la misma institución, porque trabajan tanto que no tienen tiempo para ponerse al día con los nuevos métodos de hacer las cosas, avasallan y rechazan a los innovadores – un miedo oculto a ser desplazados, sobre todo si saben que hay gente con más preparación a su alrededor – abandonan la familia, a menos que a sus parejas no les importen porque tienen otros intereses, estas no se menten en eso porque les beneficia, no se dan cuenta cuando los hijos crecen y cuáles son sus gustos, que tienen en su mente o con quienes se juntan, porque no comparten con ellos, no le dedican tiempo ni disfrutan de sus parientes cercanos o quizas estas familias prefieran su distancia porque son insoportables hasta en su propia casa, pero siempre llega un momento en que quisieran acercarse, pero no han decidido hacerlo, porque el trabajo para ellos es lo primero, quizas para ocupar la mente y no escuchar la conciencia.
Son tratados con cierta distancia en el trabajo, odiados por algunos, temidos por otros. Si bien es cierto que el lugar de trabajo no es para hacer un concurso de simpatía, cosa que estoy de acuerdo, no menos cierto es que quienes nos rodean no son nuestros esclavos, o trabajadores domésticos, o porque no estén a un nivel económicamente igual o superior haya que tratarlos al menos, merecen respeto también. Esta tipo de personas cuando se enferman sus subalternos desearían una larga prolongación de dicha enfermedad y que si estos muestran algún tipo de afinidad o confianza lo hacen por simple decencia y no por voluntad espontanea.
En mi vida he tenido superiores jerárquicos de distintos tipos, y recuerdo de manera entrañable y con mucho agrado a los equilibrados, rechazando a los falta de carácter. Superiores con exigencia y recompensa, respetuosos del espacio de cada quien, motivadores, no asfixiantes, con sentido de la equidad, de no cargar a unos más que a otros, sobre todo inspiradores de respeto no de miedo ni de malos pensamientos, han sido jefes Maestros, porque aprendí de ellos.Son la minoría por mala suerte. Si les permitieran a los subalternos votar para sacar de un área o institución a encargados de aéreas, serian muchos los rechazados.
Creo – sin ser Psiquiatra o Psicólogo - que este tipo de personas necesitan ayuda profesional, porque todo el mundo no puede estar equivocado respecto a este tipo de relaciones. Una empresa o institución debe fluir como la brisa, con momentos de suavidad y otros fuertes, dirigida por una especie de Director de orquesta, donde cada músico toca sólo su instrumento, con todos los recursos necesarios para una buena ejecución musical y al ritmo que pauta el director, el cual se lleva de las partituras temáticas.
Creo – sin ser Psiquiatra o Psicólogo - que este tipo de personas necesitan ayuda profesional, porque todo el mundo no puede estar equivocado respecto a este tipo de relaciones. Una empresa o institución debe fluir como la brisa, con momentos de suavidad y otros fuertes, dirigida por una especie de Director de orquesta, donde cada músico toca sólo su instrumento, con todos los recursos necesarios para una buena ejecución musical y al ritmo que pauta el director, el cual se lleva de las partituras temáticas.
Es bueno hablar con gente de las cuales pasamos la mayor parte del tiempo, pero con sinceridad, con afectos espontáneos no inducidos no por conveniencia.
Hay que llevarse bien con quienes pasamos mas tiempo que con los de la casa, recordemos que el emundo es una tombola, hoy unos estan arriba, pero el tiempo los puede poner abajo, todo tiene su tiempo y su limite en este plano de vida, gracias a Dios..........todo pasa.
Si este tema puede logar algún cambio, habrá valido la pena el tiempo que le he dedicado.







