Luego de la religión, la política es una de las actividades humanas de la más excelsa delicadeza porque afecta y aplica a gran diversidad e inmensidad de personas. La política debe ser casi un sacerdocio puesto que al igual que la religión absorben una gran parte de la esperanza del hombre, de su ahora y su porvenir. He podido ver políticos de varios países y de distintos niveles latinoamericanos, europeos y anglos, y en todos se dan las mismas intríngulis en unos más que otros. Lo que nos hace reflexionar en varios aspectos, que no son necesariamente la totalidad o axiomas per se.
LA PERTENENCIA:
Podemos ver políticos que porque fundaron un partido se creen con el derecho de que hay que nombrarles en altos ministerios solo por ser fundadores, otros porque tienen equis tiempo como miembros de un partido equis, otros porque trabajaron en campaña y hay que darles lo de ellos sin tener en cuenta si ese individuo cuenta con la aptitud, preparación y capacidad necesarias para asumir lo que demandan ellos como cuota política.
Hay miembros que pueden contar con mucha capacidad, pero no se llevan bien con nadie, otros que todo el mundo quiere, pero no tienen la preparación necesaria para asumir un puesto y unos que son muy aptos para una cosa pero incompetentes para otras.
LAS RELACIONES Y AFINIDAD:
El hecho de ser allegado a la primera figura de un partido o un presidente de la república se cree que también es garantía de asumir puestos públicos. Muchas veces esto provoca diferencias internas en organizaciones políticas porque gente que cumple con requisitos bastos para asumir un cargo, es relegado por uno o muy poco conocido o que nadie conoce, trayendo esto debilitamientos y frustración de las estructuras partidarias que hicieron llevar a esa figura al lugar que ostenta.
NUEVA FORMA DE HACER POLITICA:
Una de las características que debería tener el político de estos tiempos es entender los cambios. Si bien es cierto que la mayoría viene del pasado siglo, es bien sabido que los esquemas que antes eran de preocupación a nivel de las relaciones político ciudadano o política internacional, ya no existen. La comunicación es mucho mejor que hace 100 años, a todos los niveles. Esquemas como los regímenes de fuerza, las ideologías y el comercio se veían antes hacia dentro, - producir para consumir - ahora debe verse de dentro hacia fuera. Ya los países que solo son ellos y para ellos no tienen cabida en tiempos globales ya que todo directa o indirectamente esta interrelacionado, lo que afecta a uno no necesariamente al mismo tiempo, ni en la misma zona puede ligera o fuertemente afectar a otros.
Regímenes personalizados tampoco tienen cabida, tanto en forma micro como macro, ya que tiende a depender exclusivamente de un individuo y no de instituciones, la personalización existe solo mientras la persona viva o un poco más de su tiempo, pero no permanece para el porvenir.
Es en ese porvenir que el político debe volcar todos sus esfuerzos ya que el país o la institución continuarán ahí.
DADIVAS PARA CONSEGUIR ADEPTOS:
Este tipo de actitud es la más socorrida en nuestro país y algunos otros. Un político que haga esto sabe que está alquilando voluntades y adeptos, que así como el alquiló otro que ofrezca mas también lo hará, pero más aun, quien hace esto denota un inmenso afán mercurial, de invertir, una inversión que posteriormente pretenderá recuperar a cualquier costo. Vemos muchas veces que estas formas de recuperación son a un interés y un porcentaje inmensamente grandes.
Nunca he visto a un odontólogo recetando ni manipulando aéreas de un optometrista, ni un arquitecto realizando cirugías. Cada quien en su área, la política se ha tomado como una de las carreras más lucrativas en países como el nuestro y la percepción de la gente empeorando, descreyendo en el sistema y en la política por lo que están cansados de ver, politicos interesados en asuntos netamente de beneficio propio.
El político debe inspirar confianza, ser coherente, no debe ser excluyente porque se pertenezca a otro partido para conseguir el bien común. Prudente, sabiendo cómo y cuándo actuar, no actuar con exabruptos y como el oro cultivar la paciencia. Alejarse de los adulones y llevarse más de gente sensata que le dicen la verdad aunque se molesten. Debe saber reinventarse cuando perciba merma de aceptación y no seguir en el error cuando haya quejas en su contra.
Los muy pocos buenos que existen son relegados a puestos de tercera y permanecen invisibles ante la sociedad, la gente sabe cuáles son, pero no los sacan de la inercia.

