Ahora que el congreso se avoca a realizar ciertas reformas en varios aspectos, tanto en la Constitución de la Republica, como en el ámbito del Código Procesal Penal, es momento en que hagan luego de la barahúnda electoral, un alto, para reflexionar en como van a preservar mínimamente las garantías que permitan que esos electores que son quienes los llevan a esos cargos, puedan continuar ejerciendo sus actos cívicos de manera “normal”.
Me preocupa básicamente lo referente al Código Procesal Penal actual, donde los delincuentes son los únicos que tienen Derechos Humanos, que en ves de ser garante a los Derechos Humanos de la gente que ha decidido acogerse al desarrollo de la nación con su trabajo honrado, sus estudios, pagando impuestos, aquellos que realizan trabajos comunitarios seculares o religiosos, públicos y privados, gente que hace esfuerzo por desarrollarse en lo particular, que es forma de desarrollar lo plural; gente así no puede ser desprotegida por el Estado Dominicano, gente que aporta, ésta gente no puede de forma humillante pagarle los abogados a través de los impuestos que paga, a sus agresores como el caso de la joven de Santiago de los Caballeros Vanessa Ramírez Faña, quien regresando de estudiar, no de atracar ni matar a nadie, fue asesinada para despojarla de un celular en Junio del 2006, o los que violan y queman un niña, la violencia intrafamiliar que llega a los últimos términos, los que violan y matan ancianos, a los que por lo general se endilgan el precepto divino de la vida, que parece que ellos la dan y la pueden quitar.
La vida humana es y debe ser lo mas cuidado tanto por un Estado como por sus ciudadanos, la vida debe irse de la misma forma en que viene, de manera natural, ya sea por muerte natural, por efecto de un fenómeno natural cualquiera sea éste o en excepcional caso una guerra, y aunque pareciera que estamos en guerra, por la cantidad de muertes diarias de Dominicanos contra Dominicanos, no lo estamos.
No creo que una persona que le quita la vida a otra adrede, se le deba dar oportunidad, porque la falta de pena ejemplarizadora incentiva la acción delictiva. Hace un tiempo en un reportaje de Nuria vi como de forma descarada un individuo decía la cantidad de gente que había asesinado como si fuera un logro de ser premiado.
La ineficiencia de las autoridades o del mismo sistema en prevenir, da pie a casos como el de Invivienda, donde una turba linchó a tres jóvenes que luego fueron asesinados por la Policía Nacional.
A los delincuentes deberían darles la oportunidad, si no ha habido muerte, por algún acto delictivo, la segunda vez ponerle una pena mayor, pero si hay una tercera ocasión o conlleva muerte de alguien el Estado debe buscar un mecanismo de salir de estos entes y asegurarles a los contribuyentes mejor ambiente de su entorno. La ciudadanía tiene la percepción de que el código favorece demasiado al infractor y no a la victima, es el momento de reparar eso, si hay voluntad de ayudar este pueblo, porque si no es así estaríamos siendo gobernados por autoridades delincuentes que favorecen a sus iguales.
Me preocupa básicamente lo referente al Código Procesal Penal actual, donde los delincuentes son los únicos que tienen Derechos Humanos, que en ves de ser garante a los Derechos Humanos de la gente que ha decidido acogerse al desarrollo de la nación con su trabajo honrado, sus estudios, pagando impuestos, aquellos que realizan trabajos comunitarios seculares o religiosos, públicos y privados, gente que hace esfuerzo por desarrollarse en lo particular, que es forma de desarrollar lo plural; gente así no puede ser desprotegida por el Estado Dominicano, gente que aporta, ésta gente no puede de forma humillante pagarle los abogados a través de los impuestos que paga, a sus agresores como el caso de la joven de Santiago de los Caballeros Vanessa Ramírez Faña, quien regresando de estudiar, no de atracar ni matar a nadie, fue asesinada para despojarla de un celular en Junio del 2006, o los que violan y queman un niña, la violencia intrafamiliar que llega a los últimos términos, los que violan y matan ancianos, a los que por lo general se endilgan el precepto divino de la vida, que parece que ellos la dan y la pueden quitar.La vida humana es y debe ser lo mas cuidado tanto por un Estado como por sus ciudadanos, la vida debe irse de la misma forma en que viene, de manera natural, ya sea por muerte natural, por efecto de un fenómeno natural cualquiera sea éste o en excepcional caso una guerra, y aunque pareciera que estamos en guerra, por la cantidad de muertes diarias de Dominicanos contra Dominicanos, no lo estamos.
No creo que una persona que le quita la vida a otra adrede, se le deba dar oportunidad, porque la falta de pena ejemplarizadora incentiva la acción delictiva. Hace un tiempo en un reportaje de Nuria vi como de forma descarada un individuo decía la cantidad de gente que había asesinado como si fuera un logro de ser premiado.La ineficiencia de las autoridades o del mismo sistema en prevenir, da pie a casos como el de Invivienda, donde una turba linchó a tres jóvenes que luego fueron asesinados por la Policía Nacional.
A los delincuentes deberían darles la oportunidad, si no ha habido muerte, por algún acto delictivo, la segunda vez ponerle una pena mayor, pero si hay una tercera ocasión o conlleva muerte de alguien el Estado debe buscar un mecanismo de salir de estos entes y asegurarles a los contribuyentes mejor ambiente de su entorno. La ciudadanía tiene la percepción de que el código favorece demasiado al infractor y no a la victima, es el momento de reparar eso, si hay voluntad de ayudar este pueblo, porque si no es así estaríamos siendo gobernados por autoridades delincuentes que favorecen a sus iguales.
