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| Martha A. Galán García |
Varias veces te vi, desde pequeño, yendo al medico y volver, convaleciente o renovada, pero siempre firme, fuerte, como tu carácter, como diciéndole a la muerte no eres quien, soy hija de dador de la vida.
Habías ido según mi cuenta unas 6 veces a un quirófano, dos por parto de mis hermanos, otras dos por asuntos de quistes, tu marcapaso y cuatro meses después del marcapaso, cuando te fuiste.
Pero me sorprendiste, cuando aquella tarde (18 de diciembre de 2011), que tenías dificultad en respirar, pero que antes se sentías mal del estomago por las pastillas para adaptarte al marcapasos, pediste que orara por ti mientras íbamos de camino a la clínica. Me asusté, me tomaste de sorpresa y no lo pude hacer, porque ese papel lo había hecho siempre mi viejita (abuela). No me imaginé que estabas tan mal, en el trayecto a la clínica apretabas y soltabas mi mano como diciéndome, “estoy aquí”. Lo ultimo que me dijiste a mi era que secara tu sudor, que sudabas y sentías calor y frio…….. Pero aún con ese cuadro esperaba que saliéramos juntos de ahí, como en ocasiones anteriores y que en la mañana mejorarías, pero no fue así.
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| Con su primera nieta, Laura. |
Un día antes me contabas que no podías dormir por una inconveniencia estomacal, que tenia 4 días en esa situación y vi en tu cara desesperación….. Querías dormir.
Te dije (domingo), el lunes vamos donde un gastroenterólogo a ver que resuelve con eso. El domingo a las 7 a.m. te llevamos al medico por lo del estomago, te revisaron e inyectaron, dormiste muy poco en la casa y como a las 7 p.m. volvimos a la misma clínica pero muy desmejorada, me habías dicho unas horas antes que querías estar conmigo un rato a ver televisión. Te subieron como a las 8 y algo a cuidados intensivos, pero nunca en la vida pensé que no volverías.
Casi a las 7 a.m. del Lunes 19 de diciembre de 2011, esperaba en el lobby de la clínica por medicación para mí, porque como sabes heredé tu hipertensión. En lo que esperaba, me envolvió una energía que me aisló de mi alrededor, no escuchaba a nadie ni a nada, una energía que me llenó de una paz, que nunca en mi existencia había sentido, que me imagino que los que van a morir la sienten antes de salir del cuerpo y oí tu amorosa y maternal voz en mi cabeza diciéndome: “ñatito, yo estoy bien, yo estoy tranquila”, esa energía imagino eras tu abrazándome antes de irte, porque cuando terminaste de hablar esa energía se fue, arropándome en ese momento un enorme sentimiento de soledad, de abandono, como cayendo a un pozo sin fondo……. cayendo y cayendo.
Subí a intensivos y le dije a tu nuera (mi esposa), creo que mami se fue porque me habló en una circunstancia fuera de lo normal, y mi esposa me dijo que no, que los doctores estaban con ella, siendo ya las 7 a.m. sale mi hermano menor desesperado diciendo que ahora es que somos huérfanos y es cuando me doy cuenta que en verdad nos dejaste.
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| Esos eran sus momentos mas alegres, sus tres pichones. Ella era un Aguila. |
Nunca te tutee ni use confianzas contigo a pesar que nos diste libertad de trato, siempre fue, mire, oiga, o te moteaba:, Indi (individua) o Ella oiga, o Chulis mire – (Chulis) porque eras muy dada a ayudar, aún en detrimento tuyo – eres un SER hermoso, no eras, porque dejaste mucho de ti en cada uno de los que te rodeaste. Te ayudé en todo lo que pude, aun sin poder, porque eres mi madre, porque no quise nunca ver preocupación en tu cara aun no fuera por mi causa. Es que eras una niña de 18 años cuando te convertiste en madre y te inauguraste conmigo.
Peleaste mucho en la vida, muchas luchas y muchas victorias. Estuve a tu lado en el 99% de ellas. Dependías mucho de mí a la hora de tomar decisiones y a veces entre risas te decía si era yo tu padre o eras tú mi madre. Cuando metías la pata por no hacerme caso solo decías, “tenías razón ñatito”. Te regocijabas con tus hijos especialmente en los logros, te alegrabas como si fueras tu, tan sana; aconsejabas y extendías tu mano en las dificultades. Cada uno con algo tuyo, cada uno un carácter, que si los juntabas eras tu misma.
Lo que más te agradezco en la vida, además de ser tú el vehículo por el cual vine a este plano de vida, es haberme llevado a la sana doctrina de nuestro señor Jesucristo, la cual me ha ayudado a comenzar a entender el porqué de tu ida. A aceptar que no nos pertenecías, que aun nuestras propias vidas no son nuestras y que al final, nada es nuestro…… solo la decisión de saber a donde queremos ir eternamente. Tu decidiste estar al lado de Dios padre y ahí te veré.No hay mejor legado que el eterno, lo recibiste y lo enseñaste, porque llena de vida ibas repartiendo vida donde quiera que te movías, algo enseñabas, algo aprendías, algo dejabas.
A dos meses de tu partida (el pasado domingo) no me acostumbro y creo no me acostumbraré, porque anhelo y anhelare tu compañía, tengo tus genes y ellos te reclaman. Cada mañana oír tu suave y tierno: “Buenos días” velabas nuestra salida y llegada. No estabas tranquila hasta saber que tus tres pollitos estaban en sus nidos.
No todos vieron o supieron de tu valor hasta que te fuiste, de tu sabiduría, de tu visión, de tu amor y creencias, creencia que hasta tu último respiro guardaste. Igual que el apóstol del cual yo llevo su nombre, puedes decir:
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe." Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
Te amo mi madre bella, hoy y siempre.


