jueves, enero 08, 2009

¡Nombremos un Cincinato !!!!!!

El sistema de cosas vistas por todos nosotros de descomposición social - puede que seamos unos pendejos - los que trabajamos, estudiamos, cuidamos de nuestras familias y que hacemos todo lo posible por mantener una conducta dentro del marco del respeto a la sociedad con el cumplimiento de nuestros deberes cívicos.

La mayoría de los países del mundo experimentan una crisis delincuencial en aumento y que parece escapar del control de los gobiernos o, sin desear creerlo, con la permisibilidad de estos en cierto grado. Vemos como en tiempos electorales se toma este tema de la seguridad como elemento a considerar, mareando al pueblo con resolver lo que no se atreven ni quieren resolver, con muy pocas excepciones pongo de ejemplo al estado de New York que desde el 95 cuando se reinstaura la pena de muerte hubo un significativo descenso, por lo menos en asuntos de muerte violenta, aquí hasta para robar un celular matan a una persona.

La ciudadanía ha llegando a un punto que está comenzando a desear un régimen de fuerza, vemos encuentas y conversaciones que lo refieren – cosa peligrosa – porque no confía en la “Democracia” actual, una democracia que auspicia el desorden y la corrupción a todos los niveles, donde no hay un ejemplo bueno visible en quien la gente pueda confiar, y cuando el hombre no confía en el hombre.......

Memoraba un episodio de la historia de Roma y me agradaría que la mayoría de los Estados República mimetizando al antiguo Imperio Romano, cuando éste se encontraba amenazado tanto interna como externamente, recurría al Senado para cuando sus dirigentes sumergían en el caos al pueblo nombraban por seis meses a un Dictador, otorgándole poderes absolutos para solucionar los inconvenientes que dieron origen a su elección, luego de éste tiempo debía rendir cuenta como cualquier ciudadano.

Un ejemplo de la época lo fue el Patricio Lucio Quincio Cincinato, (519 a.c.-439 a.c). Fue elegido cónsul de Roma en el 460 a.C. Ejerció el cargo en un período en el que Roma estaba envuelta en las luchas entre patricios y plebeyos. Dos años después de su consulado, cuando el ejército romano del cónsul Minucio se encontraba cercado por los ecuos y los volscos, el pueblo de Roma exigió el nombramiento de un dictador. El principal candidato era Quincio Cincinato, que era valorado por toda la ciudadanía romana por sus virtudes e inteligencia por encima de lo normal.

La leyenda cuenta que recibió a la delegación del Senado que le llevaba la noticia de su nombramiento mientras estaba arando sus propias tierras, que se encontraban a orillas del río Tíber. Tenía como misión salvar al ejército cercado en los alrededores del monte Algido. Consiguió organizar un nuevo ejército y derrotar al enemigo. Logró su objetivo en tan sólo dieciséis días, y fue recibido en Roma con honores, donde desfiló precedido de los despojos de la victoria.
Tras la celebración renunció a la dictadura, que le había sido conferida para un período de seis meses, y a todos sus honores. Se negó a recibir cualquier tipo de recompensa y regresó a sus posesiones en el campo.

Nuevamente fue investido en el 439 a.C. por el Senado con la dictadura, esta vez debido a la crisis surgida en la ciudad a causa de la conspiración tramada por los plebeyos que estaba encabezada por Espurio Manlio, tribuno de la plebe. Los rebeldes trataban de imponer reformas democráticas en Roma. Los patricios acudieron a Quincio Cincinato, que por aquel entonces contaba con 80 años, ya que veían peligrar sus privilegios. *

Creo que una forma de mejorar este inconveniente de confianza es haciendo la política menos atractiva para gente desaprensiva que llegan a los gobiernos como una forma de hacerse rico en poco tiempo, gente sin concepto de lo que es y para qué es la política, gente que no tienen la mínima preparación y lo que hace es base para entrar el círculos económicos determinados. Un servidor público no puede ganar más que el Presidente de la República – como aquí – ni mucho menos subirse el sueldo a voluntad como los regidores municipales, legisladores y miembros de la Cámara de Cuentas.


En uno de los pasados 16 de Agosto en la rendición de cuentas del Presidente de la República un agente de la Policía Nacional se quejaba de sus ingresos, unos 5,000.00 pesos aprox. 138.00 USD al mes, un sueldo que no le daba para nada, a pesar que en innumerables ocasiones ha tenido que exponerse a peligro de muerte, ganarse enemigos en el barrio porque les aconseja cambiar su mala conducta. Sudando con un uniforme no apto para el país donde vive, menguada seguridad social y salud, huyéndole a los sobornos, dice que quien sabe hasta qué día, sin embargo hay funcionarios públicos que ganan entre 2 y 28,000.00 USD al mes y no arriesgan su vida frente a los delincuentes, ni pasan las calamidades, ni tienen los meritos que tiene un buen agente policial, o miembro del ejército que enfrenta en las fronteras nacionales los contrabandos o agentes de la seguridad nacional o servidores públicos que están en su trabajo y no están en búsqueda y que si no se involucran en lo malhecho los malhechores lo involucran es sus perversidades. Es irritante.

Creo que hay una desigualdad tremenda, se debería de acuerdo a la preparación, desempeño, funciones y riesgos hacer una escala de sueldos. Como forma de compensar y motivar la lucha contra la corrupción a cada agente que saque de circulación a un reincidente comprobado, regalarle una casa si no la tiene, o vehículo, o enceres del hogar si no lo tiene, recompensa monetaria por cada caso, ayudaría en algo, sino comencemos a buscar un Cincinato –metafóricamente hablando- un dirigente que no tenga cola que pisarle a nadie – los hay - ni tan lleno de compromisos que no lo dejen gobernar o algún tirano no elegido puede que decida por nosotros.